Docencia
Bajo la denominación de educación social encontramos todos aquellos procesos educativos vinculados a la necesidad de dar respuesta a las demandas de acceso a la cultura, al bienestar y a la calidad de vida, y a las demandas de participación en la vida social de todos los colectivos de población.
En el desarrollo de los nuevos servicios de atención a las personas, que a menudo necesitan incorporar una dimensión formativa, la educación social tiene un papel importante. Es por eso que esta actividad aparece vinculada a las denominadas nuevas profesiones.
El objetivo de esta titulación es formar profesionales especializados en la intervención socioeducativa en contextos educativos no formales. Esta diplomatura proporciona una formación cientificotécnica que permite desarrollar la tarea profesional en los tres grandes ámbitos de intervención del educador social:
A lo largo de la diplomatura, el estudiante podrá lograr todo un conjunto de capacidades imprescindibles para el desarrollo correcto de la labor profesional:
Atendiendo a la vinculación de estos estudios con las humanidades y las ciencias sociales, se recomienda que los estudiantes de la etapa secundaria que quieran cursarlos trabajen especialmente con estas áreas.
El buen dominio del inglés facilitará al alumno el conocer de primera mano las publicaciones de los nuevos avances científicos en el campo de la educación social.
Si los estudiantes no tienen experiencia o ninguna vinculación previa con el mundo de la educación social, es muy recomendable que se inicien en este campo participando de manera voluntaria en el amplio tejido de entidades y asociaciones que promueven la atención a las personas.
Los alumnos de la carrera de Educación Social han de tener presente que, como futuros profesionales de la educación, adquirirán una gran responsabilidad social, ya que se trata de uno de los servicios universales más importantes para el ser humano. Por eso queremos alumnos responsables y sensibles de cara a temas de actualidad y con un buen bagaje cultural. La lectura de libros, revistas y periódicos de calidad les ayudará en la necesaria formación de una opinión independiente, crítica y fundamentada, imprescindible para analizar y comprender la realidad socioeducativa sobre la que han de intervenir profesionalmente en el futuro.
Lo mismo sucede con el uso de las redes telemáticas. Es interesante que nuestros alumnos participen en foros y chats de interés educativo. Formar parte de comunidades virtuales de aprendizaje y desarrollar las estrategias del buen uso de las redes, que irán aprendiendo durante los estudios de Educación Social, son actividades que no han de dejar de practicar y aprender.
Atendiendo al fuerte componente relacional de la actividad del educador, también es muy importante la madurez y el equilibrio personal, la reflexión sobre las actitudes que guían el propio comportamiento, la motivación, la empatía y la capacidad de trabajar en equipo.
El alumno realiza las prácticas en el segundo cuatrimestre del segundo curso (Prácticum I) y en el primer cuatrimestre del tercer curso (Prácticum II-III).
El Prácticum I consta de 6 créditos y constituye una aproximación al mundo profesional del educador mediante la participación del estudiante en un conjunto de actividades como, por ejemplo, conferencias, seminarios y visitas guiadas a diferentes centros, instituciones, servicios o empresas donde exista esta figura profesional.
El Prácticum II-III consta de 27 créditos y supone la inmersión del alumno en el centro, institución y servicio que haya escogido. Las tareas que deberá realizar en esta fase del Prácticum serán diseñar un programa de intervención educativa y aplicarlo, siempre con la guía y el asesoramiento del tutor de la institución, donde haga las prácticas.
Finalmente, el alumno deberá presentar una memoria de las prácticas de la que será evaluado y, si quiere, podrá defenderla públicamente ante un tribunal para optar a la máxima calificación.
Los ámbitos de inserción laboral del educador social son muy diversos. A continuación hay una relación de salidas profesionales y, entre paréntesis, lugares concretos donde existe la figura del educador como integrante de los equipos multiprofesionales.
Educación social especializada
Formación de adultos
Animación sociocultural
En función de los sectores o de los territorios, se pueden encontrar grados diferentes de institucionalización de la figura del educador social. Algunos de los ámbitos de trabajo no son en exclusiva, sino en concurrencia con otros profesionales y perfiles.
La intervención social y los servicios de atención a las personas son sectores dinámicos, lo que implica que los ámbitos de trabajo evolucionan de acuerdo con las necesidades y se generan nuevos o se transforman de acuerdo con las demandas sociales emergentes.
Así, hoy se empieza a detectar más demanda de profesionales en los ámbitos de tipo sociosanitario, en los servicios relacionados con la gente mayor y en los relacionados con el ocio, mientras que otros ámbitos más tradicionales, como puede ser el de la infancia en riesgo, presentan más saturación en la ocupación.
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